Moliniás es uno de esos pueblos difícil de clasificar. Es despoblado porque no tiene habitantes de forma permanente. Sin embargo no podría clasificarse como abandonado porque sus casas han sido rehabilitadas para turismo rural y lógicamente durante varios meses al año el pueblo recobra esa vida perdida.
La ermita de Santa Ana de Moliniás fue rehabilitada como el resto de edificios. Al fondo podemos contemplar la Sierra Ferrera.
Realmente Moliníás lo componía una única vivienda datada en 1760, con varios edificios auxiliares de labranza. Hoy en día varios de esos pajares han sido reconvertidos en viviendas de turismo rural.
Nuevas chamineras siguen echando fumo, aunque durante pocos días al año.
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