Situado en el Valle del río Yaga a 1209 metros de altitud y en un entorno privilegiado se encuentra la aldea de Escuaín.
En la actualidad viven más o menos de forma regular 2 personas, si bien aparecen hasta 5 censadas. En la década fatídica de 1960-1970 quedó despoblado. No obstante y gracias al turismo se ha ido recuperando y en la actualidad tiene varias casas que han sido rehabilitadas.
1857 fue el año, de los que existe información, donde llegaron a tener la mayor población con 99 habitantes.
Decíamos al principio que Escuaín es un lugar privilegiado. Las gargantas del mismo nombre situadas en el río Yaga son de una belleza inigualable. Visitar el lugar es altamente recomendable. Los miradores y un paseo por sus múltiples senderos son obligados.
La afluencia turística es cada día mayor, como lo prueba la instalación hace pocos años de una oficina de Información y Turismo.
Los edificios más destacables son la Iglesia de San Pedro (fotografía anterior), Casa Chaime y Casa Cazcarra (fotografía siguiente). Esta casa fue de las más importantes de Escuaín y que tenía capilla propia.
La belleza del lugar es inigualable, al igual que sus chamineras. Es difícil explicar el sentimiento que me embarga cuando descubro poblaciones que estaban abandonadas y que han sido recuperadas y habitadas, como es el caso.
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